martes, 28 de diciembre de 2010

Me sobra el Corazón (Miguel Hernandez)

Hoy estoy sin saber yo no sé cómo,
hoy estoy para penas solamente,
hoy no tengo amistad,
hoy sólo tengo ansias
de arrancarme de cuajo el corazón
y ponerlo debajo de un zapato.

Hoy reverdece aquella espina seca,
hoy es día de llantos de mi reino,
hoy descarga en mi pecho el desaliento
plomo desalentado.

No puedo con mi estrella.
Y busco la muerte por las manos
mirando con cariño las navajas,
y recuerdo aquel hacha compañera,
y pienso en los más altos campanarios
para un salto mortal serenamente.

Si no fuera ¿por qué?… no sé por qué,
mi corazón escribiría una postrera carta,
una carta que llevo allí metida,
haría un tintero de mi corazón,
una fuente de sílabas, de adioses y regalos,
y ahí te quedas, al mundo le diría.

..............

Peligroso

Me inquieta tanto el punto
en el que nos encontramos,
donde cada gesto tuyo
tiendo a malinterpretarlo,
confundiendo con señales
tus parpadeos y abrazos,
viendo en ellos solo puertas
abiertas hacia tus labios.

lunes, 27 de diciembre de 2010

Haz tuyo Londres (dedicado a Arantxa Varona)

Despierta y mata el asfalto,
quema las curvas,
haz garabatos sobre tus pies,
suda la ruta, siente el latido
haz tuyo Londres
my friend.

Domina Hyde Park, pacta recuerdos
sube las cuestas
del derecho y del revés,
deja el reloj descansando
haz tuyo Londres
my friend.

Reta a los buses, rompe tus techos,
manda en la city,
surca los puentes del Thames,
márcate metas, corre en silencio
haz tuyo Londres
my friend.

y cuando llegues a tu destino
(no estará lejos de Notting hill)
con la fatiga del sol, la lluvia,
con la retina estresada,
el alma al alza
y el corazón a cien,
sacúdete el miedo,
date descanso
ya es tuyo Londres
my friend.

Amistad

Amistad,
que sobrevives
al peso de mis flirteos,
que olvidas mis mil olvidos,
perdonas mis atropellos
y siempre estás en el sitio
y a la hora
en que te espero.

Enamorandose

Uno empieza con sospechas
a las que siguen los miedos,
las histerias,
el pensar más de la cuenta;
te descubres dando forma
a sus manos en tu pelo,
te ilusionas con miradas
que no son ni más ni menos,
y te esfuerzas por ver algo
al otro lado...
pobre de ti que no aprendes,
ya te has enamorado.

Me acostumbro

Me estoy acostumbrando
a mirarte sin detenerme,
a besarte sin contenerme,
a quererte sin desearte,
pero en el fondo, amor
no te confies
no todo es cierto,
que me detengo al mirarte,
aún me contengo al besarte
y sabes que te deseo.

Vuelves diferente

Vuelves a mi cada día,
vuelves a mí diferente,
ni atisbo de lo que fuiste,
ni huella de aquel recuerdo,
acostumbrada a tenerte
y viendo cómo te pierdo.

No queda nada

Ya no hay abismos
donde caer,
donde escondernos;
ya no hay ayer
ni mañana;
ya no hay mas besos.

De todo lo que tuvimos
de todo aquello,
ni la mirada, hoy vacía,
ni rastro de lo mas bello
hoy apenas queda nada
y si queda, no lo encuentro.

Pandémica y Celeste (Gil de Biedma)

Para saber de amor, para aprenderle,
haber estado solo es necesario.
Y es necesario en cuatrocientas noches
-con cuatrocientos cuerpos diferentes-
haber hecho el amor. Que sus misterios,
como dijo el poeta, son del alma,
pero un cuerpo es el libro en que se leen.
.............

Del Poema "Pandémica y Celeste de Jaime Gil de Biedma

Te echo de menos

Te echo de menos,
y hoy no quiero escribir más.
Estoy terriblemente sola aunque todo el mundo esté a mi alrededor
y me hablen, y me sonrían…
Ya no sirve de nada decirte esto,
pero ahora, por fin, caigo, y descubro
que te quiero;
y que pensar en ti
es tan doloroso como necesario,
y ver tus fotos es más que una rutina,
mucho más que un ejercicio diario,
es sentirte aquí de nuevo
aunque no pueda ni verte ni tocarte ni tenerte
aunque en realidad nunca te tuve
y quizás ya nunca pueda
estar contigo,
y cuando digo estar
me refiero a estar como yo quiero,
cuerpo a cuerpo,
piel a piel,
buscar tu mano y encontrarla, por fin,
y no soltarla jamás.
Suena horrible
pero nadie me entiende ni me sonríe, ni me duele
como tú lo haces…
Nadie me hace perder la noción
del espacio y del tiempo,
y la noción de quién soy yo
y de que vivo
para algo mas que pensarte y amarte.
Te echo de menos
y hoy no quiero escribir más.

Kilometros de ida y vuelta

Kilómetros,
kilómetros de ída.
Vuelvo a casa. Hay abrazos,
y cena de bievenida;
mi cuarto sigue siendo un cuarto
pero ya no es mio;
hay una bicicleta junto a mi mesa
y mi armario está lleno de manteles,
vaya lío…
Y mi cama...ya no es cama nido.
La tradición de los besos de buenas noches
se mantiene,
lo esencial no ha cambiado,
menos mal.
Protección, sosiego, y libros;
muchos libros.
Vuelvo a casa.
Reencuentros y desencuentros,
todo lo bueno y lo malo,
la familia y los amigos...
Vuelvo a casa
y otra vez,
esa extraña sensación, desagradable,
me desvela,
que a cada hora que pasa
tengo más miedo
a los kilómetros,
los kilómetros de vuelta.

Atardece y llueve

Dijo Benedetti:

"Con tu puedo y con mi quiero vamos juntos compañero"

Quería empezar el año hablando de amistad, pero se me queda grande. Solo un par de versos que escribí mentalmente mientras bajaba hacia casa, paraguas en mano;

Atardece y llueve;
se hace de noche mientras pienso en ti,
que me conoces, me soportas y me quieres.
Bajo la calle que me lleva a casa
y me entretengo viendo tus mensajes
en la bandeja de entrada,
Sonrío.
Atardece y llueve;
te llamo, y te lo digo,
abrumada por lo que conlleva
algo aparentemente tan normal
y tan sencillo
“ser amigos”
todo el mundo tiene amigos…
Atardece y llueve;
Te lo he dicho muchas veces
me gusta caminar contigo
por estas calles mojadas,
largas y empinadas
-a veces demasiado-
y otra vez te lo digo,
que creo en esto,
no sé si es amistad,
que mas dá
tú estas viendo la tele y te ríes
y entonces, yo también río.

Soy yo

Los trazos que dibujo
la ruta que camino
las almas que acaricio
el porqué que no encuentro
las huellas que sigo
la tinta que gasto
el credo que suspiro
la canción que tatareo
el desamor que lloro
el amigo al que llamo
la casa en la que habito.

Y un poco más, o menos.

El suelo en que tropiezo
las manos con que amo
las palabras que no digo
los secretos que callo
las citas que esquivo
las noches que sueño
los defectos que odio
la sangre que sufro
los versos que repito
los sueños que imagino
los libros que devoro.

Y un poco más, o menos.

Las lágrimas que bebo
los disgustos que trago
las dichas que comparto
el beso que no evito
la llamada que espero
el pantalón que visto
el perfil que invento
la sonrisa que finjo
los miedos que no cuento
la duda que no aparto
y todo lo que escribo.

Y un poco más, o menos, soy yo.